Le reducción de la jornada laboral ya está en marcha, luego de la reforma aprobada en el Congreso Mexicano
México está a menos de cuatro meses de comenzar la reducción de la jornada laboral. El 1 de enero de 2027 el máximo semanal bajará de 48 a 46 horas, pero las 40 horas que ya reconoce la Constitución no serán efectivas por completo hasta 2030. Más de 13 millones de trabajadores serán alcanzados por el cambio.
Las 40 horas ya son ley en México.
Ahora falta llegar a ellas.
Desde el 1 de enero de 2027, la jornada máxima semanal comenzará a disminuir: pasará de 48 a 46 horas.
En 2028 serán 44; en 2029, 42; y solamente en 2030 entrará plenamente en vigor el máximo de 40 horas.
La reforma constitucional fue publicada el 3 de marzo y la modificación correspondiente de la Ley Federal del Trabajo, el 1 de mayo. Desde entonces corre un periodo de adaptación que termina el 31 de diciembre.
La Secretaría del Trabajo volvió a colocar el tema en la agenda este septiembre: calcula que más de 13 millones de trabajadores se beneficiarán directamente con la reducción.
Según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo retomados por la dependencia, 36.1% de las personas trabajadoras ya labora 40 horas semanales, mientras 63.9% trabaja más de 40.
En enero regresan dos horas
Para quien actualmente trabaja el máximo de 48 horas, el primer escalón devolverá dos horas semanales.
Si esa reducción se mantiene durante 52 semanas, son unas 104 horas menos de trabajo al año.
En 2028 desaparecerán otras dos horas; en 2029, dos más; y finalmente otras dos en 2030.
Cuando la reforma alcance plenamente las 40 horas, la diferencia respecto del viejo máximo será de ocho horas semanales.
Son 416 horas al año.
Como simple equivalencia temporal, representan 52 jornadas de ocho horas.
Eso no significa que los trabajadores recibirán 52 días adicionales de vacaciones o descanso.
Tampoco significa automáticamente que todos trabajarán cinco días.
La legislación permite distribuir la jornada por acuerdo entre trabajador y empleador y conserva el derecho de al menos un día de descanso por cada seis trabajados.
Semana de 40 horas y semana de cinco días no son jurídicamente lo mismo.
El sueldo no baja
La gradualidad tiene una condición expresa:
reducir las horas no permite reducir salarios ni prestaciones.
Eso produce un efecto sencillo.
Si una persona recibe el mismo salario por trabajar 46 horas en lugar de 48, aumenta el valor efectivo de cada hora ordinaria de trabajo, aunque su ingreso semanal permanezca igual.
El mismo proceso se repetirá conforme la jornada disminuya en 2028, 2029 y 2030.
Vacaciones, prima dominical, días festivos, descansos y demás derechos laborales tampoco desaparecen por la reducción.
¿Y las horas extra?
La reforma también establece nuevas reglas para el tiempo extraordinario.
La jornada podrá prolongarse hasta 12 horas extraordinarias por semana, distribuidas en un máximo de cuatro horas diarias durante hasta cuatro días.
Las horas extraordinarias dentro de los límites legales se pagan con 100% adicional sobre el salario ordinario.
Cuando se excedan los límites permitidos, el pago correspondiente será de 200% adicional.
Los menores de 18 años no podrán trabajar horas extraordinarias.
La lógica es importante.
Si México reduce la jornada ordinaria pero las horas desaparecidas regresan sistemáticamente como tiempo extraordinario, una parte del beneficio de la reforma quedaría solamente en el papel.
Habrá que registrar el reloj
Por eso otra modificación puede resultar tan importante como las propias 40 horas.
Los patrones deberán llevar un registro electrónico de la jornada laboral.
Ahí deberá quedar constancia del tiempo ordinario y extraordinario efectivamente trabajado.
La medida busca hacer verificable algo que durante décadas ha sido difícil de comprobar en numerosos centros laborales: a qué hora empieza realmente un trabajador y, sobre todo, a qué hora termina.
Porque aprobar una jornada más corta es una cosa.
Conseguir que millones de personas efectivamente trabajen menos es otra.
Fábricas, comercios, restaurantes, hoteles, hospitales, oficinas, servicios y empresas con operaciones continuas tendrán que reorganizar horarios y turnos de maneras diferentes.
La verdadera prueba de las 40 horas ya no está en el Congreso.
Estará en los centros de trabajo.

Cuatro años para recuperar ocho horas
La gradualidad fue resultado de la negociación entre Gobierno, empresarios, trabajadores y organizaciones sindicales.
Para las empresas representa tiempo para reorganizar turnos, plantillas, costos y procesos.
Para los trabajadores significa que un derecho ya reconocido llegará poco a poco.
Las dos cosas describen exactamente la misma reforma.
El próximo 1 de enero de 2027 llegará la primera prueba.
México todavía no tendrá una jornada máxima de 40 horas.
Tendrá una de 46.
Después habrá que esperar otros tres eneros.
Las 40 horas ya están escritas.
La primera devolución de tiempo será solamente de dos.
