El Franz Mayer traerá a México “IA: Más que humano”, una exposición donde algoritmos, robots, arte y máquinas sirven para investigar algo bastante más antiguo que la computadora: nosotros.
Pasamos los últimos años preguntándole cosas a la inteligencia artificial. El Museo Franz Mayer propone invertir los papeles: entrar a una exposición donde la pregunta incómoda somos nosotros.
“IA: Más que humano” abrirá el 9 de octubre y mezclará ciencia, diseño, tecnología y arte para recorrer nuestra larguísima obsesión por fabricar algo capaz de pensar.
Porque ChatGPT llegó tardísimo a esta historia. Mucho antes de computadoras, chips y centros de datos, distintas culturas imaginaron criaturas artificiales dotadas de voluntad, inteligencia o poderes humanos.
La exposición parte precisamente de esos antecedentes y llega hasta aprendizaje automático, redes neuronales, robótica y sistemas capaces de producir imágenes, reconocer patrones o tomar determinadas decisiones.
Fue concebida por el Barbican Centre de Londres, donde debutó en 2019. Después viajó por Países Bajos, China, España, Canadá y Estados Unidos.
Ahora aterrizará por primera vez en México.
La inteligencia artificial empezó antes de las computadoras
Una de las decisiones más interesantes de la muestra consiste en comenzar siglos antes de que alguien pudiera escribir una línea de código o discutir con un chatbot.
Su recorrido incorpora antiguas ideas japonesas sobre objetos y espiritualidad, además de mitologías y relatos occidentales sobre seres construidos artificialmente para imitar capacidades humanas.
Después aparecen Ada Lovelace y Charles Babbage, los primeros experimentos de computación y las transformaciones científicas que terminarían produciendo las máquinas contemporáneas capaces de aprender.
La cronología importa porque desmonta una pequeña ilusión moderna: creer que nuestra fascinación y nuestro miedo ante criaturas inteligentes comenzaron cuando apareció una pantalla preguntándonos “¿en qué puedo ayudarte?”.
Llevamos siglos imaginándolas.
La diferencia es que ahora algunas contestan.
Máquinas que miran, escuchan y crean
La exposición reúne trabajos de artistas, científicos e investigadores vinculados con instituciones y proyectos como DeepMind, MIT y Sony Computer Science Laboratories.
También aparecen creadores como Joy Buolamwini, Mario Klingemann, Neri Oxman, Anna Ridler, Chris Salter, Universal Everything y el colectivo musical Massive Attack.
No se trata únicamente de observar máquinas detrás de una vitrina. Hay instalaciones digitales e inmersivas diseñadas para que el visitante interactúe directamente con diferentes posibilidades de inteligencia artificial.
Eso incluye un asunto especialmente incómodo: cómo nos ven los algoritmos.
Joy Buolamwini convirtió esa pregunta en investigación después de encontrar problemas de reconocimiento facial asociados con determinados tonos de piel. Su trabajo ayudó a exhibir sesgos dentro de sistemas automatizados.
La máquina, después de todo, no aprende mágicamente desde la nada. Aprende utilizando datos producidos, seleccionados, clasificados o etiquetados por seres humanos.
Nuestros prejuicios también saben programarse.
Un museo que además te presta unos lentes
La versión mexicana incorporará otra capa. Meta y CENTRO desarrollaron “Hey, Franz!”, una experiencia complementaria para recorrer espacios utilizando lentes Ray-Ban Meta.
El préstamo anunciado será por 40 minutos y estará sujeto a disponibilidad. Ojos que Sienten participa también en esta ampliación de la experiencia.
Resulta difícil imaginar accesorio más apropiado para la exposición: ponerse unas gafas con inteligencia artificial mientras recorremos salas dedicadas precisamente a discutir nuestra relación con ella.
Pero la muestra no parece construida para resolver aquella discusión mediante un sencillo “máquinas buenas” o “máquinas malas”. Sus preguntas son considerablemente más difíciles.
¿Puede crear una máquina? ¿Qué significa ser consciente? ¿Dónde termina una herramienta y comienza algo diferente? ¿Qué parte de nosotros estamos copiando cuando intentamos fabricar inteligencia?
Quizá ése sea el pequeño truco escondido dentro de “IA: Más que humano”.
Entraremos esperando encontrar robots, algoritmos y computadoras.
Y terminaremos frente a un espejo.
DATOS PARA IR
Qué: IA: Más que humano
Apertura: 9 de octubre de 2026
Dónde: Museo Franz Mayer, Av. Hidalgo 45, Centro Histórico
Entrada general: $180
Estudiantes, profesores y adultos mayores: $100 con credencial vigente
Menores de seis años: entrada gratuita
Edad recomendada: desde 12 años
Extra: “Hey, Franz!”, recorrido con Ray-Ban Meta durante 40 minutos, sujeto a disponibilidad
