Dab Dance Project llegará a Ciudad de México el 20 de octubre con Hello World, una obra que mezcla danza, video e imágenes transformadas en tiempo real. La compañía surcoreana quiere que el público deje de mirar desde afuera y se reconozca dentro de lo que ocurre sobre el escenario.
Hay espectáculos donde los bailarines se mueven y el público permanece sentado. Dab Dance Project quiere complicar esa relación cuando llegue a Ciudad de México.
El colectivo surcoreano presentará Hello World el martes 20 de octubre, a las 20:00 horas, en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque.
La función forma parte del Circuito Cervantino, que lleva espectáculos del Festival Internacional Cervantino a escenarios fuera de Guanajuato durante su edición número 54.
Pero aquí no habrá solamente cuerpos ejecutando movimientos difíciles. También aparecerán imágenes que se capturan, se transforman y vuelven a construirse durante la presentación.
La idea es que el espectador no observe una historia completamente ajena, sino que descubra su propia relación con un mundo dominado por las pantallas.
Una coreografía que también sucede en las pantallas
Hello World combina danza contemporánea con video y recursos visuales que cambian mientras los intérpretes se desplazan por el escenario frente a los asistentes.
Las imágenes aparecen fragmentadas, se mueven y vuelven a unirse, como si alguien estuviera editando una película mientras los personajes continúan actuando.
Ese juego permite que los cuerpos y sus representaciones digitales compartan protagonismo, aunque no siempre parezcan pertenecer exactamente al mismo espacio ni tiempo.
Los responsables de la coreografía son Hoyeon Kim y Jung Ha Lim, fundadores de Dab Dance Project, un colectivo creado en Corea del Sur durante 2017.
Su trabajo parte de movimientos cotidianos y utiliza imágenes, objetos y tecnología para explorar cómo cambia nuestra manera de percibir a las personas.
La propuesta también tiene algo de laboratorio: observa qué sucede cuando el cuerpo humano deja de ser el único protagonista de una función de danza.
El público también forma parte del experimento
El Festival Internacional Cervantino presenta Hello World como una obra que busca reducir la separación habitual entre quienes actúan y quienes observan desde sus butacas.
Según la descripción oficial, la pieza «invita al espectador a reconocerse como parte activa de la representación», una intención que atraviesa toda la propuesta escénica.
Eso no significa necesariamente que los asistentes tengan que levantarse, bailar o subir al escenario, porque los organizadores no anuncian esas actividades como obligatorias.
La participación propuesta tiene que ver, sobre todo, con reconocer que nuestras decisiones y nuestra manera de mirar también construyen el mundo que habitamos.
El espectáculo intenta que esa reflexión aparezca mediante imágenes y movimientos, sin depender exclusivamente de diálogos o explicaciones que indiquen qué debemos pensar.
Cuando crear también significa destruir
Detrás de las imágenes cambiantes existe una pregunta bastante incómoda: ¿por qué los seres humanos solemos transformar el mundo sin calcular completamente las consecuencias?
Hello World relaciona esa inquietud con nuestra capacidad para construir entornos digitales donde podemos modificar imágenes, espacios y representaciones casi sin límites aparentes.
En esos universos, una persona puede borrar, copiar o transformar elementos mediante instrucciones sencillas, algo que resulta mucho más complicado fuera de una pantalla.
La obra utiliza esa diferencia para hablar sobre creación y destrucción, dos procesos que aparecen constantemente en nuestra relación con la naturaleza y la tecnología.
No se trata de una conferencia ambiental disfrazada de espectáculo, sino de una exploración artística que utiliza el movimiento para plantear preguntas sin respuestas fáciles.
¿Estamos viendo danza o una exposición?
La mezcla de recursos ha provocado que algunos críticos encuentren difícil clasificar las presentaciones del colectivo dentro de las categorías tradicionales de las artes escénicas.
El periodista cultural Kyu Seung Lee, de Oh My News, planteó una pregunta que el propio Festival Cervantino recupera para describir el trabajo del grupo.
«¿Esto es danza o es una exposición?», escribió al referirse a la manera en que los movimientos, las imágenes y los objetos conviven durante la presentación.
La observación ayuda a entender el atractivo de Hello World: los bailarines no solamente ejecutan una coreografía, también forman parte de una instalación visual.
El resultado busca que los espectadores cambien constantemente su atención entre los cuerpos, las imágenes y las relaciones que aparecen durante los movimientos escénicos.
Una compañía que nació mirando la vida cotidiana
Dab Dance Project fue fundado en 2017 por Hoyeon Kim y Jung Ha Lim, quienes desarrollaron un lenguaje propio entre danza contemporánea y artes visuales.
El colectivo trabaja también con el videoartista LIMVERT, cuya colaboración permite incorporar recursos audiovisuales a las exploraciones coreográficas de sus fundadores y bailarines.
Sus propuestas suelen partir de gestos reconocibles para convertirlos en movimientos que adquieren nuevos significados cuando aparecen acompañados de imágenes y objetos.
Esa combinación resulta especialmente interesante en una época en que muchas personas conocen el baile principalmente mediante videos cortos compartidos en redes sociales.
Hello World lleva esa relación entre cuerpo y pantalla a un escenario donde ambos elementos pueden transformarse mutuamente durante los 55 minutos del espectáculo.
Una escala mexicana antes de continuar el viaje
La compañía tiene programadas dos funciones en el Teatro Cervantes de Guanajuato, los días 16 y 17 de octubre, ambas a las 17:00 horas.
Después llegará a Ciudad de México para presentarse el martes 20 en el Teatro Julio Castillo, ubicado junto a Paseo de la Reforma y Campo Marte.
El recorrido incluye también una actividad anunciada para el 21 de octubre en el Centro de Cultura Digital y otra función en León, Guanajuato.
La presentación leonesa está programada para el sábado 24 de octubre, a las 20:00 horas, en el Teatro Manuel Doblado de esa ciudad.
La visita forma parte de la programación internacional del Cervantino, que este año vuelve a llevar propuestas escénicas a distintos espacios culturales del país.
Cuánto cuesta entrar al experimento
La función de Hello World en Ciudad de México será el martes 20 de octubre a las 20:00 horas, en el Teatro Julio Castillo.
El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura anuncia tres precios para esta presentación: 250, 450 y 700 pesos, dependiendo de la sección elegida.
El teatro se encuentra dentro del Centro Cultural del Bosque, sobre Paseo de la Reforma y Campo Marte, en la alcaldía Miguel Hidalgo.
La duración anunciada es de 55 minutos, tiempo suficiente para descubrir una propuesta donde las imágenes y los cuerpos compiten por nuestra atención.
Conviene consultar la disponibilidad de boletos antes de acudir, porque la programación está sujeta a cambios y los precios corresponden a las localidades anunciadas.
Una pantalla que no cabe en el teléfono
Hello World llega en un momento en que pasamos buena parte del día observando cuerpos convertidos en imágenes dentro de nuestros teléfonos y computadoras.
El espectáculo invierte parcialmente esa costumbre: coloca cuerpos reales frente a nosotros, pero los acompaña con imágenes digitales que cambian constantemente durante la función.
La experiencia plantea una pregunta sencilla: ¿seguimos viendo a las personas de la misma manera después de acostumbrarnos a observarlas principalmente mediante pantallas?
Dab Dance Project no promete resolverla, pero utiliza el escenario para mostrar que nuestra relación con las imágenes puede ser bastante más complicada.
Y aunque nadie tenga que levantarse de su asiento, quizá resulte imposible permanecer completamente ajeno a lo que sucede frente a sus propios ojos.
Porque la verdadera provocación de estos bailarines coreanos no consiste en obligarnos a mover los pies, sino en conseguir que dejemos de mirar automáticamente.
