Foto - Galería OMR
Una exposición en la colonia Roma transforma las vibraciones del volcán en sonidos y pulsos de luz. El artista Julian Charrière propone escuchar aquello que normalmente sentimos demasiado lejos.
El Popocatépetl lleva siglos haciendo ruido, pero sus conversaciones más interesantes ocurren en frecuencias que nuestros oídos no pueden reconocer sin ayuda de instrumentos científicos.
Ahora existe una manera bastante extraña de acercarse a ellas: introducir la cabeza dentro de una piedra volcánica y descubrir qué sucede bajo nuestros pies.
La experiencia forma parte de Ring of Fire, una exposición del artista Julian Charrière presentada en la galería OMR, en la colonia Roma de Ciudad de México.
Su instalación Dark Labyrinth utiliza grandes piezas de tezontle suspendidas, con cavidades que permiten a los visitantes acercar la cabeza a su interior para escuchar.
No se trata de una grabación convencional de explosiones volcánicas, sino de una experiencia sonora y visual construida mediante información procedente de instrumentos que registran vibraciones terrestres.
El volcán tiene algo que decir
El Popocatépetl no necesita estar en erupción para producir información sísmica, porque los movimientos internos y las condiciones del terreno pueden registrarse mediante instrumentos especializados.
Los sensores convierten esas variaciones físicas en datos que permiten estudiar procesos geológicos, aunque buena parte de sus señales queda fuera de nuestra percepción cotidiana directa.
La instalación emplea datos sísmicos y geofónicos del volcán, transmitidos en tiempo real, para modificar sonidos y pulsos luminosos dentro de las estructuras de piedra.
Eso significa que el visitante no escucha literalmente una voz escondida en la montaña, sino una interpretación artística de información relacionada con su actividad física.
La distinción importa porque el resultado puede ser fascinante sin necesidad de atribuirle propiedades sobrenaturales a una montaña que ya posee suficiente personalidad geológica propia.
Una piedra que funciona como audífono
El tezontle es una roca volcánica reconocible por su textura porosa y su presencia en numerosas construcciones mexicanas, especialmente dentro del paisaje arquitectónico capitalino.
Charrière utiliza ese material para construir una relación física entre el visitante y el territorio, convirtiendo la piedra en un espacio donde escuchar requiere acercarse.
Las piezas suspendidas de Dark Labyrinth parecen fragmentos de una montaña trasladados al interior de una galería, aunque su función excede la apariencia escultórica.
Cada cavidad propone una experiencia individual: acercarse, introducir la cabeza y descubrir cómo la información procedente de un volcán puede transformarse en una sensación.
El gesto resulta deliberadamente extraño porque normalmente observamos las montañas desde lejos, mientras aquí necesitamos acercarnos tanto a una roca que prácticamente desaparece nuestro entorno.
El Popocatépetl no es el único protagonista
Ring of Fire también establece relaciones con otras historias volcánicas de México, especialmente con el Paricutín, cuyo nacimiento en 1943 transformó radicalmente comunidades y paisajes michoacanos.
Entre las obras aparece una campana recreada a partir del escaneo tridimensional de una pieza histórica vinculada con aquel territorio y reproducida mediante piedra volcánica.
La campana introduce una contradicción poderosa: un objeto asociado con la vida cotidiana y la medición del tiempo reaparece mediante el material producido por procesos geológicos.
Mientras una campana puede marcar horas, ceremonias o acontecimientos comunitarios, los volcanes trabajan con escalas temporales que superan ampliamente la duración de cualquier existencia humana.
La exposición enfrenta esas dimensiones sin necesidad de presentar una explicación escolar, porque permite que los materiales y las experiencias sensoriales conduzcan parte de la conversación.
La montaña no necesita efectos especiales
Los volcanes suelen aparecer en películas como máquinas de destrucción inmediata, acompañados de explosiones, lava incandescente y personajes corriendo desesperadamente hacia algún lugar seguro.
Pero su actividad también puede estudiarse mediante señales discretas, cambios físicos y procesos que requieren observación sostenida, interpretación científica y tecnologías especializadas para comprenderse.
La instalación aprovecha precisamente esa dimensión menos espectacular para producir una experiencia donde el visitante descubre información que normalmente permanecería dentro de registros instrumentales.
No pretende sustituir un observatorio vulcanológico ni ofrecer pronósticos sobre erupciones, sino utilizar información geofísica como materia para una obra de arte contemporáneo.
Su valor está en modificar nuestra relación con algo conocido: el Popocatépetl deja de ser solamente una silueta en el horizonte y se convierte en experiencia.
Una excursión volcánica sin salir de la Roma
La exposición Ring of Fire permanece abierta hasta el 12 de diciembre en la galería OMR, ubicada en la colonia Roma de Ciudad de México.
La visita permite descubrir instalaciones que relacionan geología, tecnología y percepción, sin necesidad de trasladarse a las faldas del Popocatépetl ni aproximarse a zonas restringidas.
También ofrece una manera distinta de pensar la información científica, porque los datos dejan de aparecer exclusivamente como números, gráficas o reportes técnicos especializados.
Aquí se transforman en sonidos, luz y experiencias físicas que permiten formular preguntas sobre fenómenos naturales imposibles de observar completamente mediante nuestros sentidos habituales.
La propuesta no consiste en demostrar que las piedras hablan, sino en descubrir cuántas cosas ocurren dentro de nuestro planeta sin que podamos escucharlas directamente.
Y resulta que, para acercarnos a algunas de ellas, primero tenemos que hacer algo bastante poco convencional: meter la cabeza dentro de una piedra.
Información para visitar la exposición:
- Lugar: Galería OMR, Córdoba 100, Roma Norte, Ciudad de México.
- Fechas: del 1 de octubre al 12 de diciembre de 2026.
- Martes a viernes: 10:00 a 18:00 horas.
- Sábados: 11:00 a 16:00 horas.
Los horarios y la dirección están publicados en el sitio oficial de la galería. OMR
