Una propuesta plantea dividir la segunda demarcación más poblada de la CDMX para crear tres gobiernos locales. Este miércoles el Congreso discute sus posibles efectos. Detrás de nuevas fronteras, alcaldes y concejales aparece una pregunta bastante menos cartográfica: si partir el territorio conseguiría acercar realmente el gobierno a sus habitantes.
Gustavo A. Madero podría despertar algún día en el mismo lugar, pero repartida entre tres alcaldías distintas.
La idea no apareció esta semana. Este miércoles, sin embargo, regresó al Congreso capitalino mediante un foro dedicado específicamente a discutir el impacto de crear tres demarcaciones dentro de su territorio.
El planteamiento tiene antecedentes técnicos y legislativos.
Desde 2019, un estudio elaborado por el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad de la UNAM analizó la posibilidad de reconfigurar algunas de las demarcaciones capitalinas con mayor población.
Gustavo A. Madero estaba entre ellas.
La discusión volvió formalmente este año cuando el Partido Verde presentó una iniciativa para reorganizar dos gigantes territoriales y demográficos de la capital: Iztapalapa y Gustavo A. Madero.
Para GAM se plantearon tres demarcaciones: Cuautepec, Lindavista y Gustavo A. Madero. La propuesta para Iztapalapa contempla cuatro.
El argumento parece sencillo: un gobierno territorial más pequeño debería encontrarse físicamente más cerca de los problemas que administra.
Una fuga, una luminaria, un parque deteriorado, una calle sin mantenimiento o un trámite dejarían de competir por atención dentro de una estructura encargada de una población superior al millón de habitantes.
Pero dividir una alcaldía tampoco consiste únicamente en dibujar dos líneas nuevas sobre el mapa.
Tres demarcaciones significarían nuevas autoridades, concejalías y estructuras administrativas, además de repartir territorio, infraestructura, responsabilidades, servicios y recursos presupuestales.
También obligaría a resolver algo menos visible: qué ocurre con identidades comunitarias, pueblos, barrios y colonias cuando una frontera administrativa comienza a atravesar relaciones construidas durante décadas.
Los promotores sostienen que la reorganización permitiría focalizar inversiones, reducir desigualdades territoriales y mejorar servicios mediante gobiernos más próximos.
Eso es precisamente lo que debe discutirse y eventualmente demostrarse.
Crear más oficinas no garantiza automáticamente mejores banquetas, seguridad, agua o alumbrado. La cercanía administrativa solamente resulta útil cuando viene acompañada de capacidades, presupuesto y responsabilidades suficientemente claras.
Tampoco hay tres nuevas alcaldías aprobadas.
La propuesta debe recorrer el proceso legislativo y cualquier reconfiguración territorial requiere cumplir las disposiciones constitucionales y legales aplicables antes de modificar el mapa político de la capital.
Por ahora Gustavo A. Madero continúa siendo una sola alcaldía.
Lo interesante es que la Ciudad de México ha comenzado nuevamente a preguntarse si dentro de ella ya viven tres.
