Una iniciativa presentada en el Congreso capitalino propone obligar a los planteles a disponer de espacios protegidos del sol. Uno de los datos utilizados para justificarla no pudo ser verificado por Cabeza de Ratón, pero el problema que intenta resolver sí está documentado: algunas zonas de la ciudad son hasta 3 o 4 grados más calientes por el efecto de la urbanización.
Durante mucho tiempo la sombra fue gratis. La daba un árbol.
Ahora una iniciativa presentada en el Congreso de la Ciudad de México propone convertirla en un derecho y, cuando sea necesario, construirla con techumbres, toldos o velarias.
La diputada Laura Alejandra Álvarez Soto, del PAN, presentó el jueves 17 de septiembre en el Congreso capitalino una iniciativa para incorporar el “derecho a la sombra” en la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y modificar también la Ley de Educación de la ciudad.
La propuesta busca que los estudiantes dispongan dentro de sus escuelas de lugares protegidos del sol para realizar actividades físicas, recreativas y cívicas al aire libre. Cada plantel podría decidir cómo hacerlo: árboles, techumbres, toldos, velarias u otras soluciones.
La iniciativa fue enviada a comisiones. Todavía no es ley.
Un 60% que no encontramos
Para justificar la propuesta, Álvarez Soto aseguró que en la Ciudad de México existen alrededor de 4 mil 500 escuelas primarias y que más del 60% cuenta con instalaciones inadecuadas para que niñas y niños tomen el recreo.
Cabeza de Ratón realizó una búsqueda de documentos públicos, estadísticas educativas y referencias que permitieran conocer el origen y la metodología de esa cifra, pero no encontró hasta ahora una fuente que permita verificarla de manera independiente.
Por eso el 60% debe entenderse como un dato expuesto por la legisladora y no como una estadística corroborada por este medio.
Eso no significa, sin embargo, que desaparezca el problema que pretende atender la iniciativa.

Una ciudad que fabrica calor
La Ciudad de México tiene documentado desde hace años otro fenómeno: la isla de calor urbana.
Al sustituir vegetación y suelo natural por asfalto, concreto, edificios y otras superficies capaces de almacenar energía, algunas partes de una ciudad pueden registrar temperaturas mayores que las zonas menos urbanizadas que las rodean.
Investigaciones de la UNAM han encontrado incrementos locales de hasta 3 o 4 grados Celsius en algunas zonas de la capital, particularmente hacia el oriente y en áreas de urbanización reciente.
La Secretaría del Medio Ambiente capitalina también advierte que la diferencia entre la zona urbana y sus alrededores puede alcanzar 5 grados al amanecer durante la estación seca y entre uno y tres grados durante la temporada de lluvias.
No son exactamente la misma medición ni deben sumarse: describen distintas manifestaciones del mismo fenómeno.
Y ahí reaparece el árbol.
Además de absorber radiación y favorecer la evapotranspiración, la vegetación hace algo extraordinariamente sencillo: proyecta sombra. Investigadores de la UNAM señalan que la recuperación de áreas verdes puede disminuir temperaturas locales precisamente mediante esos dos mecanismos.
La ciudad sustituyó parte de sus superficies naturales por materiales que acumulan calor. Ahora comienza a discutir cómo devolver protección frente al sol mediante árboles o infraestructura construida.
¿Cuánta sombra es suficiente?
La propuesta abre además preguntas que una eventual ley tendría que resolver.
No basta con declarar que existe un derecho. Habría que determinar cuánta superficie sombreada necesita una escuela, qué características debe tener, quién financiará las adecuaciones, qué planteles deberán atenderse primero y cómo se comprobará que la obligación fue cumplida.
También habrá que distinguir entre plantar un árbol y colocar una velaria: ambos producen sombra, pero no producen la misma ciudad.
La iniciativa menciona como referencia el programa australiano SunSmart, donde las escuelas evalúan la cantidad y calidad de la sombra disponible y combinan vegetación con estructuras artificiales para reducir la exposición al sol.
La discusión apenas comienza en comisiones.
Pero contiene una transformación urbana interesante: algo tan elemental que durante siglos no necesitó nombre jurídico empieza a entrar en las leyes.
La sombra ya no aparece solamente como el lugar donde uno se sienta cuando hace calor.
Empieza a discutirse como infraestructura.
