Apareció una excavadora, desapareció la casa y seis meses después hay cinco pisos frente a tu ventana. En la CDMX existen herramientas para investigar qué permite un predio. Pero contar niveles desde la banqueta apenas es el principio.
Una de las transformaciones más veloces de la Ciudad de México ocurre detrás de una lona: donde había una casa aparece un edificio antes de que los vecinos entiendan exactamente qué pasó.
Entonces comienza la pregunta inevitable: ¿pueden construir tantos pisos?
La respuesta no depende de la altura de los edificios vecinos ni de lo que recuerde quien lleva treinta años viviendo enfrente. Hay que investigar el predio.
La zonificación establece elementos como uso permitido, número de niveles, porcentaje de área libre y, según el instrumento aplicable, condiciones relacionadas con densidad o número de viviendas.
La Ciudad de México dispone de herramientas digitales para consultar información urbanística de los predios. Introducir la ubicación permite realizar una primera aproximación a las reglas aplicables.
Pero una pantalla no debería ser el final de la investigación.
El Certificado Único de Zonificación de Uso del Suelo es el documento oficial que hace constar las disposiciones específicas que los instrumentos de planeación urbana establecen para determinado inmueble.
Y aquí aparece la primera trampa de contar ventanas.
Que una zonificación indique determinado número de niveles no significa necesariamente que cualquier construcción aparentemente más alta sea ilegal. Pueden existir normas generales o particulares y otros instrumentos aplicables al predio.
También hay elementos arquitectónicos que dificultan determinar desde la calle cuántos niveles jurídicamente tiene una construcción. Por eso una sospecha razonable necesita documentos, no solamente fotografías.
Después está la obra misma.
Una cosa es lo que urbanísticamente puede hacerse en el terreno y otra que la construcción concreta cuente con los registros, manifestaciones, licencias o autorizaciones que correspondan a sus características.
Si el vecino sospecha una irregularidad puede presentar una denuncia ante la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial, que investiga posibles incumplimientos relacionados con uso de suelo y desarrollo urbano.
Las alcaldías también tienen atribuciones vinculadas con manifestaciones de construcción, licencias y verificación administrativa, dependiendo del procedimiento y del tipo de obra.
Conviene guardar dirección exacta, fotografías tomadas desde espacios públicos y cualquier información visible de la obra. Investigar no significa entrar al inmueble ni enfrentarse con trabajadores.
Tampoco toda obra grande es irregular.
Ésa es precisamente la utilidad de consultar primero los instrumentos públicos: convertir el “me parece demasiado alto” en una pregunta que pueda responderse con documentos.
La próxima vez que una casa desaparezca detrás de una lona y comience a crecer un edificio, contar pisos puede servir para despertar la curiosidad.
Para saber si caben legalmente, habrá que contar papeles.
