El Congreso capitalino aprobó proponer una distancia mínima de 150 metros entre estaciones de combustible y espacios sensibles. La restricción todavía no es una ley vigente.
Una gasolinera podría tener prohibido instalarse demasiado cerca de una escuela, hospital o guardería si prospera una reforma impulsada desde el Congreso de la Ciudad de México.
Los diputados capitalinos aprobaron este jueves 15 de octubre un dictamen que propone establecer una separación mínima de 150 metros entre esos establecimientos y determinados espacios.
La medida también contempla centros de atención infantil, albergues y zonas habitacionales con alta concentración de población, donde un accidente podría afectar a numerosas personas.
Pero hay una diferencia importante: el Congreso local aprobó enviar la propuesta al Congreso de la Unión, no una prohibición que pueda aplicarse inmediatamente.
Ciento cincuenta metros para reducir riesgos
La iniciativa fue presentada por la diputada María del Rosario Morales Ramos y plantea modificar el artículo 80 de la legislación federal del sector de hidrocarburos.
Su objetivo es evitar que nuevas estaciones de servicio queden demasiado cerca de lugares donde permanecen niños, pacientes y otras personas especialmente vulnerables.
La legisladora defendió la medida durante la discusión y advirtió que los accidentes en gasolineras pueden tener consecuencias graves cuando existen viviendas o escuelas cercanas.
“No podemos normalizar que instalaciones que manejan sustancias altamente inflamables se ubiquen a unos cuantos metros de escuelas, hospitales, guarderías o zonas habitacionales”, sostuvo Morales Ramos.
El riesgo no termina en un incendio
Al presentar el dictamen, el diputado Víctor Hugo Lobo Rodríguez explicó que la preocupación incluye incendios, explosiones, derrames y exposición prolongada a vapores contaminantes.
Las gasolineras manejan combustibles que pueden liberar sustancias perjudiciales para la salud, por lo que su ubicación también forma parte de las medidas preventivas.
Lobo Rodríguez señaló que la exposición constante a determinados contaminantes representa riesgos para quienes viven, estudian o reciben atención médica cerca de estas instalaciones.
El legislador defendió que la regulación dé prioridad a la salud, la integridad física y la seguridad de las personas frente a los intereses comerciales.
El Congreso local no puede cambiar solo la ley
La propuesta pretende modificar una disposición federal, por lo que deberá continuar su trámite en el Congreso de la Unión antes de convertirse eventualmente en ley.
Eso significa que la aprobación capitalina no obliga desde ahora a cerrar gasolineras ni establece automáticamente nuevas distancias para todas las estaciones existentes.
Tampoco se ha anunciado un inventario oficial de establecimientos que quedarían dentro del perímetro propuesto alrededor de escuelas, hospitales y demás espacios protegidos.
El comunicado legislativo plantea además la necesidad de contar con herramientas para retirar permisos cuando existan incumplimientos de seguridad, protección civil o uso de suelo.
Sin embargo, esa intención deberá revisarse en el texto que finalmente discuta el Congreso federal, especialmente respecto de instalaciones que ya cuentan con autorizaciones.
Una distancia que todavía debe discutirse
La iniciativa original había planteado una separación de 100 metros, mientras que el dictamen aprobado este jueves elevó la distancia propuesta a 150 metros.
El cambio muestra que el alcance de la restricción todavía forma parte del proceso legislativo y podría modificarse nuevamente durante su revisión en el ámbito federal.
Para los vecinos, la pregunta inmediata es qué ocurriría con las estaciones que ya funcionan cerca de escuelas y hospitales, asunto que requiere reglas precisas.
Por ahora, la decisión del Congreso capitalino abre una discusión nacional: cuánto espacio debe existir entre una gasolinera y los lugares donde transcurre la vida cotidiana.
