Clara Brugada convirtió su rendición de cuentas por dos años de gobierno en balance administrativo y reafirmación política. Andrés Manuel López Obrador fue mencionado como fundador del movimiento, aunque hasta ahora no existe evidencia verificable de que haya asistido al Auditorio Nacional. Claudia Sheinbaum tampoco estuvo físicamente: acudió una representación federal.
El Auditorio Nacional tuvo gobernadores, legisladores, integrantes del Poder Judicial, alcaldes, funcionarios federales, colectivos ciudadanos y miles de simpatizantes reunidos este domingo para escuchar a Clara Brugada.
También tuvo a Andrés Manuel López Obrador.
Pero, hasta donde puede verificarse esta noche, solamente en el discurso.
La jefa de Gobierno mencionó al expresidente como fundador de la Cuarta Transformación y colocó su administración dentro de la continuidad política iniciada por él y encabezada ahora por Claudia Sheinbaum.
Ninguna relación pública de invitados consultada incluye a López Obrador entre quienes asistieron físicamente al acto, pese a versiones y comentarios que comenzaron a circular alrededor del evento.
Tampoco estuvo Sheinbaum.
La Presidencia envió representación al Auditorio, mientras entre los asistentes estuvieron funcionarios federales, integrantes de la Suprema Corte, autoridades capitalinas, alcaldes, legisladores y representantes sociales.
La precisión importa porque el evento tuvo dos dimensiones distintas.
Una fue administrativa: Brugada presentó cifras, programas realizados durante sus primeros dos años y una lista considerable de proyectos que pretende ejecutar durante la siguiente etapa.
La otra fue política.
Brugada dijo que no fue candidata de las élites y reivindicó nuevamente su pertenencia al movimiento construido por López Obrador y continuado por la presidenta.
También llamó a cerrar filas alrededor de Sheinbaum frente a lo que describió como intentos de intervención extranjera y grupos nacionales de ultraderecha.
El escenario ayudó.
No fue el Congreso capitalino, donde legisladores pueden cuestionar cifras, confrontar resultados y comenzar la glosa del informe.
Fue el Auditorio Nacional, lleno de simpatizantes y contingentes llegados desde distintos puntos de la ciudad para una Asamblea Informativa de Rendición de Cuentas.
El Segundo Informe formal siguió otra ruta.
El documento fue entregado al Congreso de la Ciudad de México desde el 1 de septiembre por el secretario de Gobierno, César Cravioto.
Brugada acudirá al recinto legislativo el próximo 14 de octubre para presentar directamente su informe y dialogar con las distintas fuerzas políticas.
Este domingo correspondía al público.
Ante él, Brugada aseguró que la cobertura de programas sociales aumentó 85 por ciento durante sus primeros dos años y habló de una inversión acumulada de 23 mil millones de pesos.
Calculó que esos programas alcanzarán a 2.6 millones de personas al terminar 2026 y colocó nuevamente al Sistema de Cuidados y al Ingreso Ciudadano Universal entre sus principales apuestas.
También anunció cuatro nuevos albergues públicos para atender a población en situación de calle, un nuevo modelo penitenciario y ampliaciones de servicios domiciliarios y teleasistencia.
Para 2027 prometió 250 nuevas unidades eléctricas de Metrobús, 242 kilómetros adicionales de ciclovías, dos hospitales, tres universidades públicas y cinco preparatorias.
En seguridad sostuvo que los feminicidios disminuyeron 48 por ciento durante su administración y afirmó que 97 por ciento de los presuntos responsables está preso o cuenta con orden de aprehensión.
La mandataria también recordó a Ximena Guzmán y José Muñoz, integrantes centrales de su equipo asesinados en 2025, y aseguró que no habrá olvido ni impunidad.
El acto terminó así siendo algo más que una relación de obras.
Brugada utilizó sus dos primeros años para definir de dónde considera que viene políticamente su gobierno y hacia quién pretende alinearlo durante los cuatro restantes.
Por eso López Obrador no necesitó aparecer en alguna butaca para convertirse en uno de los personajes políticos más visibles de la tarde.
Hasta ahora no podemos afirmar que estuvo ahí.
Pero Brugada consiguió que buena parte del Auditorio supiera exactamente dónde colocarlo.
