Pedro Haces, Diputado Federal por Morena y líder de la CATEM
Pedro Haces anunció que la central sindical impulsará trabajadores y dirigentes para competir por cargos en las 32 entidades en 2027. CATEM reivindica autonomía y pluralidad; la historia política mexicana obliga a preguntar cuánto se parece la apuesta al viejo modelo sindical.
La CATEM quiere convertir trabajadores en candidatos durante las elecciones de 2027. Lo hará en las 32 entidades del país, buscará espacios de representación popular y su dirigente nacional, Pedro Haces, considera que ha llegado la hora de que quienes trabajan también hagan las leyes.
Hasta ahí, participación política.
Pero el anuncio adquiere otra dimensión en un país donde durante décadas sindicatos, partido y poder público aprendieron a convivir bastante cerca.
“Los CATEMistas no nos vamos a quedar al margen y competiremos por los espacios que estarán en juego”, dijo Haces el domingo 6 de septiembre durante un encuentro sindical en Ixtapaluca, Estado de México, de acuerdo con un boletín difundido por la propia organización.
La Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM) anunció que buscará impulsar trabajadores y dirigentes sindicales como candidatos en las elecciones de 2027 y que la estrategia alcanza a sus organizaciones en las 32 entidades.
Haces lanzó incluso una convocatoria:
“La vida pública también les pertenece. No se resignen a que los mismos de siempre hablen por ustedes. Prepárense, levanten la mano, atrévanse a representar a su gente”.
Y resumió la apuesta:
“México no solamente necesita leyes para los trabajadores, necesita trabajadores haciendo las leyes”.
La aspiración es legítima. Un trabajador tiene exactamente el mismo derecho que cualquier ciudadano a competir por un cargo público
Lo interesante comienza cuando deja de hacerlo solamente como individuo y detrás aparece la capacidad organizada de una central sindical.
Haces sostiene que CATEM es autónoma y plural. Su dirigente nacional, sin embargo, sí tiene militancia y representación partidista: actualmente es diputado federal de Morena.
La comparación con el antiguo corporativismo mexicano necesita cuidado.
Durante buena parte del siglo XX, organizaciones sindicales como la Confederación de Trabajadores de México (CTM) estuvieron incorporadas a la estructura política encabezada por el PRI. Aquel modelo no consistía simplemente en tener dirigentes obreros convertidos en legisladores: implicaba relaciones orgánicas entre organizaciones de trabajadores, partido y Estado, representación política y capacidad de movilización electoral.
Eso no es lo que CATEM ha anunciado.
La legislación electoral vigente protege la afiliación partidista libre e individual y prohíbe la afiliación corporativa. El Tribunal Electoral ha establecido además que la participación política de dirigentes sindicales no basta para acreditar una afiliación corporativa: tendrían que demostrarse mecanismos como afiliación automática, presión o manipulación sobre los agremiados.
Hasta ahora no existe evidencia pública de que CATEM esté proponiendo algo semejante.
La pregunta, por tanto, no es si el anuncio constituye una ilegalidad. La pregunta es política.
CATEM sostiene que no pretende entregar trabajadores ni votos a un partido, sino conseguir representación para ellos. La pluralidad que reivindica podrá comprobarse cuando comiencen a aparecer nombres, candidaturas y, sobre todo, siglas.
Porque México conoce bastante bien la historia de sindicatos que descubrieron que el número de afiliados también podía convertirse en fuerza electoral.
CATEM dice que quiere escribir una historia diferente.
Por ahora, ha comenzado por regresar a un lugar que el sindicalismo mexicano conoce desde hace muchas décadas: la boleta electoral.
