Los trabajadoes han convocado a una gran marcha el 14 de octubre Foto: Redes Sociales
El Seguro Social reporta 94 mil 631 trabajadores de base adicionales desde 2019, pero las protestas de octubre incluyen denuncias de falta de personal, medicamentos e insumos. Las dos afirmaciones pueden coexistir: contratar más no significa necesariamente cubrir las necesidades de cada hospital. La pregunta es dónde están las nuevas plazas y cuánto aumentó la demanda de atención.
La paradoja de los 94 mil trabajadores
El Instituto Mexicano del Seguro Social enfrenta una contradicción que no se resuelve contando únicamente contrataciones: mientras informa una plantilla creciente, trabajadores denuncian carencias en hospitales.
La institución asegura haber incorporado 94 mil 631 trabajadores de base desde 2019, una cifra que presenta como evidencia del fortalecimiento de su capacidad operativa.
Sin embargo, las movilizaciones de octubre de 2026 incorporaron reclamos sobre insuficiencia de personal, medicamentos y materiales necesarios para atender adecuadamente a los derechohabientes.
El contraste no demuestra que las contrataciones sean ficticias ni que las denuncias carezcan de fundamento, porque ambas situaciones podrían presentarse simultáneamente en distintas unidades.
Una institución puede aumentar su plantilla nacional y mantener déficits en determinados hospitales, especialidades, turnos o regiones donde la demanda supera la capacidad disponible.
La cuestión central no es solamente cuántas personas ingresaron al Seguro Social, sino dónde trabajan, qué funciones desempeñan y cuántos pacientes deben atender.
Una cifra nacional no describe todos los hospitales
El incremento de trabajadores de base reportado por el IMSS corresponde a un periodo de varios años y requiere examinarse junto con la evolución institucional.
Para interpretarlo correctamente sería necesario conocer la plantilla inicial, las bajas, jubilaciones, sustituciones, nuevas contrataciones y distribución por categoría y entidad federativa.
También importa distinguir entre plazas autorizadas, puestos efectivamente ocupados y trabajadores disponibles en cada turno, porque esas variables no representan exactamente lo mismo.
Una plaza administrativa adicional no sustituye automáticamente a una enfermera especializada, del mismo modo que contratar médicos generales no resuelve todas las necesidades quirúrgicas.
La ubicación también resulta decisiva: un hospital puede contar con suficiente personal en determinadas áreas y enfrentar dificultades importantes en otras unidades o servicios.
Por eso, utilizar el crecimiento nacional de la plantilla como respuesta definitiva a las denuncias locales produciría una conclusión que los datos agregados no permiten sostener.
Tampoco sería riguroso interpretar una protesta en determinado hospital como prueba de que todo el sistema nacional atraviesa idénticas condiciones de insuficiencia laboral.
La otra cifra que falta es la demanda
El número de trabajadores adquiere significado cuando se relaciona con la población atendida, la complejidad de los servicios y el volumen de actividad médica.
El IMSS proporciona atención a una población que incluye asegurados, pensionados y familiares beneficiarios, cuyas necesidades no permanecen constantes a lo largo del tiempo.
El envejecimiento, las enfermedades crónicas y los tratamientos especializados pueden modificar la carga asistencial, incluso cuando el número de derechohabientes aumenta lentamente.
También influyen las consultas, hospitalizaciones, cirugías, estudios diagnósticos y tratamientos que debe proporcionar cada unidad, además de las condiciones particulares de sus instalaciones.
Para evaluar si las contrataciones fueron suficientes habría que comparar series históricas de personal con indicadores de actividad médica, desagregados por servicio y territorio.
El resultado podría revelar mejoras importantes en algunas unidades y dificultades persistentes en otras, sin necesidad de convertir el análisis en una conclusión uniforme.
El personal que aparece en la nómina y el que está disponible
Una plantilla autorizada tampoco equivale necesariamente al número de trabajadores presentes durante una jornada, porque existen descansos, vacaciones, incapacidades y diferentes horarios laborales.
Los hospitales funcionan mediante turnos y requieren combinaciones específicas de profesionales, técnicos y personal de apoyo para mantener la continuidad de sus servicios.
Cuando falta personal de determinada categoría, otros trabajadores pueden enfrentar mayores cargas, aunque la institución registre suficientes empleados en su plantilla general.
Esa diferencia resulta especialmente importante en áreas donde la atención depende de equipos completos y no solamente de la presencia individual de un profesional.
Sin datos sobre ocupación de plazas, ausencias, turnos y distribución de categorías, no es posible determinar qué unidades presentan déficits estructurales de personal.
El crecimiento anunciado por el IMSS representa un dato relevante, pero no constituye por sí mismo una medición suficiente de las condiciones laborales hospitalarias.
El dato que cambia la dimensión del problema
El informe oficial de servicios personales correspondiente a 2025 permite incorporar una cifra adicional: el IMSS registró 550 mil 187 trabajadores al cierre de ese año.
De ese total, 509 mil 703 correspondían a plazas presupuestarias y 40 mil 484 a plazas no presupuestarias, conforme al documento institucional publicado en 2026.
El mismo informe señala que esa fuerza laboral atendía a más de 78 millones de derechohabientes, además de desarrollar otras funciones de seguridad social.
Esas cantidades describen dimensiones distintas: la fuerza laboral total no equivale exclusivamente al personal médico ni a los trabajadores de base sindicalizados.
Por ello, dividir los derechohabientes entre todos los empleados produciría un indicador demasiado general para evaluar necesidades reales de médicos, enfermeras o especialistas.
La cifra debe utilizarse como contexto institucional, no como prueba automática de suficiencia o insuficiencia del personal disponible en hospitales y clínicas.
Los 94 mil 631 trabajadores bajo la lupa
El comunicado del 10 de octubre ofrece una precisión relevante: la plantilla de base pasó de 360 mil 823 trabajadores en 2019 a 455 mil 454.
La diferencia representa un crecimiento de aproximadamente 26.2 por ciento respecto de la plantilla inicial, calculado a partir de las cifras difundidas por el instituto.
El IMSS también informó que durante ese periodo incorporó más de 27 mil médicos especialistas y 26 mil 777 enfermeras a su fuerza laboral.
Sin embargo, las cifras publicadas no presentan en ese comunicado una distribución completa por hospital, turno y especialidad que permita evaluar las denuncias específicas.
Además, el 11 de octubre, Zoé Robledo habló de 109 mil trabajadores incorporados desde 2019, utilizando una cifra más amplia que requiere distinguirse del incremento de personal de base.
Las dos cantidades no deben presentarse como intercambiables sin identificar sus universos estadísticos, porque podrían incluir categorías y modalidades de contratación diferentes.
La primera obligación de una investigación seria consiste precisamente en aclarar qué mide cada indicador antes de utilizarlo para evaluar el funcionamiento del sistema.
Las denuncias ya tienen ubicaciones concretas
En San Luis Potosí, trabajadores denunciaron déficit de personal, sobrecarga laboral y falta de insumos durante las protestas realizadas frente a instalaciones sindicales.
En Nuevo Laredo, Tamaulipas, personal del Hospital General de Zona número 11 manifestó inconformidad por medicamentos, materiales, instalaciones y disponibilidad de trabajadores.
En Tijuana, participantes de las movilizaciones también señalaron carencias de equipo y medicamentos, además de cargas laborales que consideran excesivas en unidades médicas.
Las protestas en Campeche, Oaxaca y Querétaro incorporaron reclamos semejantes, aunque cada entidad presenta condiciones hospitalarias que requieren documentación y análisis independientes.
Estos testimonios permiten localizar puntos de inconformidad, pero todavía no constituyen una medición nacional de vacantes, abastecimiento o cargas de trabajo efectivas.
Para establecer su alcance sería necesario contrastarlos con plantillas autorizadas, ocupación de plazas, indicadores de atención y registros de suministro de cada unidad.
El IMSS responde con producción de servicios
El 11 de octubre, Zoé Robledo difundió cifras sobre la actividad médica realizada entre el 2 y el 9 de octubre en el instituto.
Según el director general, durante ese periodo se registraron 30 mil 583 cirugías, 662 mil consultas de especialidad y dos millones de consultas de medicina familiar.
También reportó cinco mil 745 nacimientos, mientras sostuvo que los servicios continuaban funcionando pese a las manifestaciones de trabajadores en diferentes entidades federativas.
Esas cifras acreditan actividad institucional, pero no permiten determinar por sí solas si cada servicio contó con personal suficiente o condiciones laborales adecuadas.
Un hospital puede mantener consultas y cirugías mediante esfuerzos extraordinarios de sus trabajadores, aunque comprobar esa circunstancia requiere registros adicionales y testimonios contrastados.
Tampoco sería correcto concluir que la actividad reportada demuestra una situación generalizada de sobrecarga, porque el volumen asistencial necesita compararse con capacidades disponibles.
La investigación que todavía falta cerrar
El IMSS dispone de series estadísticas públicas sobre derechohabiencia, recursos humanos, infraestructura y prestaciones médicas que permiten construir comparaciones entre distintos ejercicios.
Su Memoria Estadística de 2025 contiene capítulos específicos sobre población derechohabiente, prestaciones médicas, recursos humanos y otros indicadores relevantes para este análisis.
También existen informes institucionales sobre servicios personales que permiten identificar categorías laborales, modalidades de contratación y composición de la fuerza de trabajo.
Sin embargo, las fuentes examinadas para esta entrega no permiten establecer todavía un inventario nacional actualizado de plazas vacantes por hospital y especialidad.
Esa limitación impide afirmar que las 94 mil 631 incorporaciones resultaron suficientes o insuficientes para cubrir todas las necesidades del Seguro Social.
La investigación documental debe continuar con una comparación homogénea de 2019 a 2025, seguida de la información disponible sobre el ejercicio de 2026.
También requiere solicitar al instituto datos sobre vacantes, ocupación efectiva de plazas y distribución de personal en las unidades donde se registraron protestas.
La pregunta que las contrataciones no contestan
El crecimiento de la plantilla representa un avance cuantificable en los recursos humanos del IMSS, pero no elimina automáticamente las dificultades operativas de cada hospital.
Las denuncias de trabajadores, por su parte, identifican posibles problemas que deben investigarse sin convertir afirmaciones individuales en diagnósticos generales de toda la institución.
Ambas perspectivas pueden examinarse mediante datos comparables sobre contratación, jubilaciones, demanda asistencial, distribución territorial y ocupación efectiva de plazas en servicios médicos.
La discusión salarial prevista para el 14 de octubre ocurre, además, en un contexto donde parte del personal exige respuestas sobre sus condiciones cotidianas.
El Seguro Social tiene más trabajadores de base que en 2019, según sus propias cifras, y también enfrenta inconformidades documentadas en distintas entidades del país.
Lo que todavía no ha quedado demostrado es si ese crecimiento llegó a las unidades, categorías y turnos donde las necesidades resultan más apremiantes.
La pregunta de fondo no consiste en negar las contrataciones ni en desestimar las protestas, sino en identificar dónde coinciden las cifras con la realidad.
Porque tener más manos en la nómina nacional no garantiza que estén disponibles donde un paciente necesita atención y un trabajador necesita ayuda.
