La Presidenta Claudia Sheinbaum defendió la soberanía de México en el Grito de Independencia
En su segundo Grito de Independencia, la Presidenta incorporó a Guadalupe Victoria y Antonia Nava, mantuvo el reconocimiento a mujeres de la insurgencia y pueblos indígenas y afromexicanos, y cerró con un “México libre, independiente y soberano”.
Claudia Sheinbaum dio este martes su segundo Grito de Independencia desde Palacio Nacional con una arenga que amplió la lista tradicional de protagonistas de la gesta y terminó llevando una ceremonia de 1810 hasta uno de los asuntos políticos de 2026: la defensa de la soberanía nacional.
Ante el Zócalo capitalino, la Presidenta conmemoró el 216 aniversario del inicio de la Independencia con 21 vivas.
A Miguel Hidalgo, José María Morelos, Vicente Guerrero y Josefa Ortiz sumó nuevamente nombres femeninos que durante décadas tuvieron menor presencia en la ceremonia presidencial: Leona Vicario y Gertrudis Bocanegra. Este año incorporó además a Antonia Nava, insurgente que participó en la lucha independentista, y a Guadalupe Victoria, primer presidente de México.

La lista dejó de ser únicamente de personajes.
“¡Vivan las heroínas y los héroes que nos dieron patria!”, arengó Sheinbaum antes de incluir a los pueblos indígenas y afromexicanos y a los migrantes.
Después vinieron vivas a la dignidad del pueblo de México, la libertad, igualdad, justicia y democracia.
El último antes de los tres tradicionales “¡Viva México!” tuvo un contenido particularmente contemporáneo: “¡Viva un México libre, independiente y soberano!”.
La soberanía no apareció esta noche por primera vez en la arenga de Sheinbaum: también cerró con ella su primer Grito de 2025. Pero en 2026 llega después de que la Presidenta ha convertido el concepto en una constante de su relación con Estados Unidos y ha reiterado que México puede cooperar, pero no aceptar subordinación.
Así, el viejo ritual conservó campana, bandera, balcón y héroes.
Lo que Sheinbaum volvió a modificar fue la lista de quiénes reciben un viva y el mensaje político con el que México llega al último: Independencia, 216 años después, pero también soberanía en presente.
