El contingente de la 101 División Aerotransportada ingresó con armamento para entrenar durante diez días con fuerzas mexicanas en Chihuahua. El Senado autorizó su entrada y el decreto aparece este viernes en el Diario Oficial.
Ciento treinta y nueve integrantes del Ejército de Estados Unidos tienen autorización para permanecer armados durante diez días dentro de una instalación militar mexicana en Chihuahua.
El decreto publicado este viernes formaliza el permiso para desarrollar el denominado Ejercicio Especializado Conjunto en el Centro Nacional de Adiestramiento de Santa Gertrudis.
Los militares pertenecen a la 101 División Aerotransportada del Ejército estadounidense y participan en actividades programadas entre el 20 y el 30 de septiembre.
No llegaron por decisión exclusiva del Ejecutivo.
La Constitución reserva al Senado la facultad de autorizar el paso de tropas extranjeras por territorio mexicano. Claudia Sheinbaum envió la solicitud correspondiente y la Cámara Alta la atendió como asunto urgente.
El pleno concedió el permiso el 14 de septiembre con 75 votos a favor. La autorización, por tanto, existía antes de la fecha programada para ingresar al país.
El decreto aparece en el Diario Oficial hasta este 25 de septiembre, cuando el ejercicio ya se encuentra en desarrollo y quedan cinco días para su conclusión.
La documentación establece que los estadounidenses ingresarían el 20 de septiembre a la Quinta Zona Aérea Militar de Santa Gertrudis mediante una aeronave de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.
También especifica algo relevante: entrarían con armamento.
Los documentos públicos consultados no detallan cuántas armas ingresarían, sus características ni las municiones correspondientes, por lo que sería incorrecto atribuirles un equipamiento específico.
El propósito oficial tampoco es realizar operaciones de seguridad pública, perseguir organizaciones criminales ni desplegar fuerzas estadounidenses en las calles mexicanas.
La autorización está limitada a un ejercicio de adiestramiento dentro del Centro Nacional de Adiestramiento y fija expresamente como fecha de salida el próximo 30 de septiembre.
Según el Senado, las actividades buscan fortalecer capacidades operativas mediante la planeación y ejecución de operaciones militares entre las fuerzas armadas de ambos países.
El documento coloca la cooperación bajo principios de respeto a la soberanía e integridad territorial, responsabilidad compartida, confianza mutua y colaboración sin subordinación.
La presencia estadounidense tampoco constituye una excepción absoluta.
Durante 2026 el Senado ha autorizado otros ingresos temporales de militares de Estados Unidos para actividades de capacitación y ejercicios conjuntos con fuerzas mexicanas.
La diferencia está en el tamaño.
Otros permisos recientes involucraron grupos considerablemente menores. Este contingente supera el centenar y pertenece a una de las divisiones aerotransportadas más conocidas del Ejército estadounidense.
La publicación ocurre además mientras la relación bilateral en seguridad combina dos movimientos que pueden parecer contradictorios pero jurídicamente son distintos.
México insiste públicamente en que Estados Unidos no puede realizar unilateralmente operaciones de seguridad dentro de su territorio, mientras mantiene ejercicios militares previamente acordados y autorizados por sus instituciones.
Santa Gertrudis muestra dónde coloca actualmente esa frontera.
Ciento treinta y nueve soldados estadounidenses pueden entrar armados a una base mexicana para entrenar con fuerzas nacionales porque existe una autorización específica del Senado.
El permiso tiene lugar, propósito y fecha de salida.
El 30 de septiembre deberán volver a casa.
